CUANDO LAS AGUAS FUERON CAMBIADAS
La parábola de "CUANDO LAS AGUAS FUERON CAMBIADAS" se cumple cada vez más aceleradamente desde el renacimiento y ha llegado a una velocidad tal desde la 2da mitad del siglo xx en que una misma persona cambia amnésicamente su sentido común más de tres veces...La comunidad islámica occidental y los de raza occidentalizados por el flagelo de lo académico no son la excepción y de ahí que se plantean cosas novísimas como si fueran viejas y se toma lo de siempre como novedad...
Sabemos que el impolítico Borges en su juventud tuvo una deriva anarquista egotista e individualista. Los biógrafos coinciden en una cosa: su padre siempre promovió en el vástago un “anarquismo literario” y que en febrero de 1917 adhirió con entusiasmo y pasión a la caída del Zar y al octubre rojo. Borges que llegaba de Ginebra estaba “ebrio de Whitman, pertrechado de Max Stirner, secuente de Romain Rolland” (cuenta Guillermo De Torre, 1925), sin rubor declaraba mejor poeta alemán de la época al izquierdo-expresionista Johannes Becher, “quien supo rimar la gesta de la guerra y la revolución, compañero de Liebknecht, desde las barricadas de Berlín nos tiende sus poemas” (sic, la revista “Die Aktion” , cuyos poemas tradujo Borges, era totalmente anarquizante). Borges devoró de la generosa biblioteca familiar la obra de Max Stirner (según Feuerbach, “el escritor más genial y libre que he conocido”), simpatizando con la corriente anarco-sindicalista, que participó ampliamente en la revolución, aunque después su aporte fuera infravalorado. Stirner lo llevó a Schopenhauer y acto seguido a Nietzsche. Quizá el destino del libro más importante de Stirner, Der Einzige und sein Eigentum (El Único y su Propiedad), nos explique algunos comportamientos equívocos o la metamorfosis ideológica del último Borges.
Nessy.
La parábola de "CUANDO LAS AGUAS FUERON CAMBIADAS" se cumple cada vez más aceleradamente desde el renacimiento y ha llegado a una velocidad tal desde la 2da mitad del siglo xx en que una misma persona cambia amnésicamente su sentido común más de tres veces...La comunidad islámica occidental y los de raza occidentalizados por el flagelo de lo académico no son la excepción y de ahí que se plantean cosas novísimas como si fueran viejas y se toma lo de siempre como novedad...
Sabemos que el impolítico Borges en su juventud tuvo una deriva anarquista egotista e individualista. Los biógrafos coinciden en una cosa: su padre siempre promovió en el vástago un “anarquismo literario” y que en febrero de 1917 adhirió con entusiasmo y pasión a la caída del Zar y al octubre rojo. Borges que llegaba de Ginebra estaba “ebrio de Whitman, pertrechado de Max Stirner, secuente de Romain Rolland” (cuenta Guillermo De Torre, 1925), sin rubor declaraba mejor poeta alemán de la época al izquierdo-expresionista Johannes Becher, “quien supo rimar la gesta de la guerra y la revolución, compañero de Liebknecht, desde las barricadas de Berlín nos tiende sus poemas” (sic, la revista “Die Aktion” , cuyos poemas tradujo Borges, era totalmente anarquizante). Borges devoró de la generosa biblioteca familiar la obra de Max Stirner (según Feuerbach, “el escritor más genial y libre que he conocido”), simpatizando con la corriente anarco-sindicalista, que participó ampliamente en la revolución, aunque después su aporte fuera infravalorado. Stirner lo llevó a Schopenhauer y acto seguido a Nietzsche. Quizá el destino del libro más importante de Stirner, Der Einzige und sein Eigentum (El Único y su Propiedad), nos explique algunos comportamientos equívocos o la metamorfosis ideológica del último Borges.
Nessy.
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